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Botánica y Filología, una historia de amor. "Plantas y árboles en el Mundo Clásico" de M.J. Prieto

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Nacho Ataz | Literatura | 1/06/2018 - 07:12Comenta

En el libro "Plantas y árboles en el Mundo Clásico", Mª Jesús Prieto Esteban nos descubre una nueva forma de experimentar la Antigüedad, viéndola, oliéndola, tocándola, a través del sensual mundo de las plantas.

Imagen de Jardines colgantes de Babilonia

Ha sido el recorrido natural de las historias, con minúscula, el que ha hecho de los personajes mitológicos los protagonistas de leyendas que han surcado la gran Historia del imaginario humano a lo largo de siglos y siglos de vida en sociedad. Aquiles, Ulises, Eneas, Jasón, Teseo, Antígona, todos ellos grandes héroes y heroínas que se asientan en nuestro pasado modelando nuestras consideraciones morales. Difícilmente pensamos en la Antigüedad sin acordarnos de todos ellos y, sin embargo, ¡qué poca presencia tendrían si no lo hubieran hecho en el marco geográfico y natural en el que lo hicieron!

Ya hace tiempo que Jared Diamond demostró en un riguroso ensayo sobre la evolución de las sociedades que la hegemonía socioeconómica de Europa y Occidente sobre el resto del mundo actual no tenía nada que ver con una supuesta ventaja de la evolución biológica, sino con las ventajosas condiciones de partida de los habitantes de la región del Creciente Fértil que, posteriormente, se extendieron hacia el oeste por el Mediterráneo. El clima templado, la diversidad biológica y la orientación latitudinal permitieron a plantas y animales multiplicarse por toda esta zona y, a los humanos, aprovecharlo.

¿Quién pondría en duda, pues, que fauna y flora han sido y son protagonistas tácitos de la historia de la Humanidad? La profesora Mª Jesús Prieto Esteban no lo hace; al contrario, con su libro Plantas y árboles en el Mundo Clásico reconoce el protagonismo de la vegetación en la Antigüedad y nos lo describe desde los distintos puntos de vista que le permiten los textos.

Portada de "Plantas y árboles en el Mundo Clásico"

Una laboriosa catalogación de plantas y, mucho más interesante, la rigurosa relación establecida entre éstas y el Mundo Clásico conocido pone en nuestras manos una joya, pues hará, de los filólogos, amantes de las naturaleza, al tiempo que descubrirá a los botánicos la historia literaria de las que son protagonistas de su objeto de estudio.

El granado se denomina granado ("Punica granatum") porque su fruto era rico en granos, de ahí que fuera en la Antigüedad un importante símbolo de la fecundidad. Esta fruta se encuentra ligada al archiconocido mito de Perséfone. Pero ¡qué sorpresa al desvelarnos también la importancia de un granado en torno a la muerte de Eteocles, hermano de Antígona!, ¡qué sorpresa al conocer otro de sus orígenes en el semen de Zeus, enamorado de Cibeles!

Imagen del "Punica granatum" (granado)

El "citrus aurantium", por su parte, es nuestro naranjo amargo, muy extendido por el Levante español. Si ya conocemos el brillante color de estos jugosos cítricos, no nos será difícil adivinar por qué adoptaría el cognomen de "aurantium". Lo interesante viene al saber de la teoría de algunos estudiosos que le otorgan a este fruto los atributos de las famosas manzanas doradas del Jardín de las Hespérides. Esas manzanas "de oro" puede que lo fueran sólo porque no se trataba de manzanas, sino de naranjas levantinas, en cuyo caso, además, proponen que ese Jardín de las Hespérides, colmado de brillantes cítricos mediterráneos en lugar de la pomácea de clima continental, estaría en el Sureste peninsular, una postura, por cierto, bastante extendida y aceptada, dada la etimología de la palabra ("Hespérides" procede de la misma raíz que "vesper", de donde "vespertino" y, por tanto, al oeste).

Imagen del "Citrus aurantium" (naranjo amargo)

Otros muchos ejemplos de tan divertidas curiosidades, pormenores histórico-mitológicos y rigurosas descripciones servirán para que el lector se empape del vivo aroma de la Antigüedad que desprende este libro, a lo largo de varias secciones entre las que destacan los principales usos dados a las plantas por parte de los antiguos: decorativos, medicinales, cosméticos y culinarios; la situación de las plantas en cada mito, y el repertorio de plantas, con su nombre español, latino, griego y científico.

Editado en 2011 por Áurea Clásicos.

Imagen: Batkya (2011)

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