"El enigma de la egipcia", de Violaine Vanoyeke

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Luis Manuel López | Literatura | 10/04/2018 - 08:50Comenta

El enigma de la egipcia, de Violaine VanoyekeExisten pocos momentos en la historia tan fascinantes como el Egipto Helenístico. La llegada de Alejandro Magno y sus hombres al país del Nilo supuso un choque y na fusión de culturas que dieron lugar a un mundo nuevo, dinámico y rico en matices. La cultura egipcia, heredera de miles de años de tradición faraónica, se encontró con el clasicismo griego, y ambas impregnaron a una parte considerable de los habitantes de Egipto. Fueron sin duda las élites quienes experimentaron un mayor cambio cultural, especialmente en las ciudades de nueva fundación como Alejandría, que se convirtieron en focos de cultura griega en tierra de faraones. Las clases bajas, sin embargo, experimentaron este cambio de forma mucho más lenta, aunque finalmente fueron asumiendo también ellos una parte de las expresiones culturales griegas.

La novela “El enigma de la egipcia” de Violaine Vanoyeke se ambienta en este mundo fascinante. Cuenta la historia de una familia de ricos agricultores en una gran hacienda del Bajo Egipto. En ellos se mezcla la sangre egipcia y la griega, y mientras algunos de ellos se comportan y piensan dentro de los esquemas mentales propios del helenismo, otros lo hacen siguiendo las tradiciones egipcias más antiguas. Cuando Koblos, el patriarca viudo, llega a la hacienda acompañado de una extraña joven a la que ha tomado como nueva compañera sentimental, las desgracias comienzan a desencadenarse en la casa. Tras numerosas disputas empiezan a desaparecer personas y aparecer cadáveres. Mientras todos sospechan de todos, las intrigas para convertirse en nuevos señores de la hacienda se suceden. Nadie es lo que parece en la casa de Koblos.

“El enigma de la egipcia” es una novela entretenida, más interesante por el mundo en el que se ambienta que por la historia que narra, sin grandes pretensiones y con buenas dosis de simpleza. Cualquiera que conozca ligeramente la trayectoria de la autora, la francesa Violaine Vanoyeke, no esperará de la novela más que esto. Esta escritora tiene en su haber más de ochenta títulos, tanto de ficción como de supuesta Historia, una lista demasiado larga como para que estemos ante obras con auténtica profundidad. No en vano, la trayectoria de Vanoyeke ha resultado tan fecunda como polémica. No se ha librado ni de acusaciones de plagio en algunos de sus trabajos de no ficción ni de críticas devastadoras por los muchos errores y anacronismos flagrantes que contienen sus trabajos. Estas críticas podrían perdonarse si estuviéramos ante novelas y relatos ficticios, pero se han dado ante todo en obras de no ficción que tenían el objetivo de divulgar el conocimiento del mundo antiguo entre los no especialistas, por lo que el daño causado ha podido ser muy grande. Pocos especialistas en el mundo francófono sienten un especial cariño por la obra de Vanoyeke, pero a pesar de esto es una autora con millones de ejemplares vendidos en todo el mundo y cuya obra se ha traducido a numerosos idiomas. “El enigma de la egipcia” es un buen exponente del motivo de estas ventas: es una historia sencilla y sin pretensiones ambientada en una época con una gran capacidad de atracción. Una descripción que podría aplicarse a todas las novelas de Violaine Vanoyeke.

En “El enigma de la egipcia” encontramos una historia lineal y fácil de seguir, que presenta sin embargo numerosos inconvenientes. En primer lugar, el diálogo predomina de forma absoluta sobre la descripción y la narración, dando sensación de apresuramiento y de falta de información. Son además diálogos cortos y rápidos, casi televisivos, que no suplen la ausencia de narraciones y descripciones detalladas. El resultado es que el lector sólo conoce a los personajes por las palabras que pronuncian, palabras que son tan superficiales que impiden profundizar en sus motivaciones y su carácter. Para un lector que busque una novela rápida y ligera y que no exija una gran concentración este estilo sí puede resultar una ventaja.

Por otro lado, la escasa profundidad de los personajes y su casi nulo desarrollo genera una sensación confusa de caos y desorden constante. El lector tarda mucho en conocer a los protagonistas de forma mínima, y resulta sencillo perderse y confundir a unos con otros incluso en situaciones clave de la trama. Esto es especialmente cierto en el grupo de hijos de Koblos y sus esposas. A los que a priori se consideran los protagonistas, la pareja formada por Helena, sobrina de Koblos, y Alexandros, su esposo e hijo de faraón Ptolomeo, apenas se les dedica tiempo ni atención, y quedan difuminados en un mosaico de personajes secundarios poco definidos que entran y salen de la trama con demasiada velocidad.

La sensación general del lector de “El enigma de la egipcia” es el de una oportunidad perdida. Se nos permite echar un vistazo rápido a la corte del faraón Ptolomeo en Alejandría, se nos habla de la biblioteca de Alejandría, de la vida cultura de esta ciudad…. y de inmediato se nos aparta de este mundo fascinante para llevarnos a una hacienda perdida en el interior de Egipto donde el interés por la ambientación desaparece casi por completo.

“El enigma de la egipcia” es, en definitiva, una novela de fácil lectura que sólo gustará a las personas con expectativas muy bajas o que simplemente busquen un entretenimiento rápido para un tiempo de descanso mental. No busquemos grandes retos ni grandes disfrutes intelectuales ni estéticos en sus páginas, porque no los encontraremos. Una historia mediocre que sigue la muy manida estela de Agatha Christie cambiando el ambiente de la Europa de comienzos del siglo XX por el Egipto del siglo III a.C. Por poner una nota positiva, “El enigma de la egipcia” sí resultaría un buen regalo para lectores muy jóvenes que deseen introducirse en el mundo del Egipto helenístico o para lectores más veteranos que gusten de novelas ligeras.

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Violaine Vanoyeke

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