La nueva inscripción hallada en Pompeya no demuestra que la ciudad fuera destruida en el mes de octubre

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Luis Manuel López | Noticia | 19/10/2018 - 18:29Comenta

Inscripción hallada en la Regio V de Pompeya

Hay determinados yacimientos arqueológicos que, a fuerza de ser populares entre el gran público, se convierten en campo de especulaciones y sensacionalismo. Las noticias relacionadas con ellos salen de las publicaciones especializadas y dan el salto a los periódicos de masas o incluso a las televisiones. Por desgracia, al dar este salto las noticias dejan de estar en manos de profesionales de la arqueología o la historia y pasan a las de periodistas no especializados, que buscan más el titular impactante que la realidad científica. En ocasiones son los propios poderes políticos los que, con el objetivo de aumentar la visita de turistas, dan alas a estas noticias y dejan de lado la prudencia propia de un auténtico investigador.

Pompeya es un escenario habitual de este tipo de situaciones. Todo el mundo occidental conoce, por el cine o la literatura, la historia de la ciudad de la Campania arrasada por el Vesubio y enterrada durante siglos bajo las cenizas hasta que los arqueólogos la encontraron en el siglo XVIII. Esta semana Pompeya ha podido ser víctima de uno de estos casos de divulgación sensacionalista e irresponsable a la que se han sumado los medios de comunicación con la complicidad de los políticos italianos.

Todo ha comenzado con una publicación en Instagram de Massimo Osanna, responsable del parque arqueológico de Pompeya. Junto a unas imágenes de una inscripción a carboncillo hallada recientemente en una de las casas sacadas a la luz en la nueva zona de excavaciones, Osanna ha afirmado que este hallazgo cambia la historia de Pompeya y la fecha en la que se databa su erupción. Hasta el momento y siguiendo los testimonios literarios, en concreto una carta de Plinio, la destrucción de Pompeya siempre se había datado el día 24 de agosto del año 79 d.C. Aunque muchos historiadores han sospechado que tal vez la fecha transmitida por el texto de Plinio no es exacta, nunca se han encontrado testimonios o pruebas definitivas que permitieran construir con solidez una hipótesis contraria. Según Osanna esta prueba la habrían encontrado en la inscripción que ha salido a la luz en estas últimas excavaciones, ya que en ella se habla de algo que ocurrió en el día decimosexto antes de las calendas de noviembre, sin especificar el año. Es decir, el 24 de octubre.

La noticia dada por Massimo Osanna encontró eco inmediato en el Ministro de Cultura Italiano, Alberto Bonisoli, que no dudó en calificar esta inscripción como un descubrimiento extraordinario que permitía mover de forma definitiva la fecha en la que Pompeya fue destruida. Bonisoli se atrevía además a aventurar que tal vez un copista medieval escribió mal la fecha transmitida por Plinio el Joven, haciendo con ello que todas las ediciones modernas en las que se han basado historiadores y arqueólogos contengan ese fatal error.

La suma del mensaje de Osanna y de las declaraciones de Bonisoli bastaron para que los medios de comunicación de todo el mundo se lanzaran a publicar que la fecha de la erupción del Vesubio podía ser cambiada y con ello había que reescribir todos los libros de historia. Una noticia que ha corrido como la pólvora y que a pasado de mano en mano y de boca en boca.

Sin embargo, no todo el mundo ha estado de acuerdo con estas declaraciones. Peter Kruschwitz, catedrático de la Universidad de Reading, ha tratado de poner un poco de sensatez en este tema con un corto artículo en el que pide calma y prudencia a quienes están hablando del nuevo hallazgo en Pompeya. Como él mismo indica, la inscripción habla de una fecha concreta, pero no dice nada del año en el que fue hecha dicha inscripción. La fecha del 24 de octubre está clara, pero no tiene por qué ser de 79 d.C., año en el que fue destruida la ciudad sin ninguna duda. La inscripción pudo haberse hecho en algún año anterior y haber permanecido en la pared en la que se ha encontrado hasta que el Vesubio desató toda su furia sobre la ciudad. De hecho, existen muchas inscripciones en Pompeya que no fueron hechas inmediatamente antes de la erupción, sino mucho tiempo atrás. Para este catedrático no tienen sentido las afirmaciones de algunos arqueólogos que han afirmado que al tratarse de carboncillo tiene que ser reciente por necesidad, pues de lo contrario se habría borrado. El catedrático afirma que se conocen infinidad de inscripciones de diversas épocas hechas en un material semejante que han perdurado a lo largo de siglos incluso en las condiciones más adversas. No hay, por tanto, justificación alguna para cambiar la fecha de Plinio. Por desgracia, el artículo de Kruschwitz no a tenido apenas eco fuera del círculo académico más inmediato, por lo que el gran público no ha llegado a tener noticia de él. En España han sido los especialistas de las Jornadas Pompeyanas, la institución que reúne cada año a arqueólogos e historiadores en un congreso en torno a la ciudad de Pompeya, quienes han compartido el artículo pidiendo prudencia al resto de medios.

En conclusión, la inscripción hallada en la Regio V de Pompeya no supone ni el cambio automático y definitivo de la fecha tradicional de la que habla Plinio ni mucho menos la necesidad de cambiar los libros de Historia. Tal vez investigaciones más profundas lleven a los especialistas a aceptar esta hipótesis más adelante, pero hoy por hoy sólo la imprudencia y la precipitación pueden llevar a declarar de forma tajante que Pompeya fue destruida en octubre y no en agosto, como se había creído hasta el momento.

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