Un agricultor destroza con su arado una villa romana en Córdoba

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Zona de Ategua afectada por los destrozos

Pese a su importancia histórica a lo largo de varios siglos, el yacimiento arqueológico de Ategua es uno de los menos conocidos y de los más desprotegidos de la provincia de Córdoba. Aunque en este enclave se han detectado restos que van desde la Prehistoria hasta la ocupación musulmana, el momento más importante de su historia fue su resistencia ante las armas de Julio César durante la guerra civil en la que éste combatió contra Pompeyo y sus hijos en Hispania. Finalmente, tras un largo asedio, Ategua cayó en manos de los cesarianos, franqueando el paso de las legiones hacia Córdoba y el resto de la Bética.

A pesar de haber participado en estos episodios, resultaría difícil identificar hoy en día el yacimiento arqueológico de Ategua. Aunque hay una parte vallada, los arqueólogos insisten en que es una porción mínima del yacimiento, quedando hectáreas totalmente desprotegidas. Esta situación ha favorecido que durante décadas, Ategua se haya convertido en un paraíso para los expoliadores profesionales, que amparados por la falta de seguridad, han destrozado el yacimiento en busca de tesoros para vender en el mercado negro. Por otro lado, el recinto está rodeado de tierras de cultivo, que en ocasiones invaden el espacio declarado como de interés arqueológico. Esto es lo que ha ocurrido durante las pasadas semanas, cuando un agricultor aún desconocido decidió trabajar estas tierras con un tractor y nivelar el terreno, causando un gran destrozo a lo que los arqueólogos creen que podía tratarse de una villa romana y una necrópolis medieval. Aunque la policía ya está buscando al autor de los hechos, los especialistas que han visitado el terreno han sido muy claros al señalar que los destrozos son irreparables debido a la profundidad con la que se ha arado la tierra.

Si el yacimiento de Ategua no se protege de forma adecuada, es de esperar que incidentes como éste se sigan produciendo de forma periódica hasta que no quede resto alguno en el lugar en el que Julio César derrotó a los pompeyanos de forma decisiva en Hispania.

Fuente: El Mundo

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